Bajar de peso en septiembre: lo que nadie te dice y que te ayudará a conseguirlo para mantenerlo en el tiempo

Septiembre tiene algo de enero. Volvemos de vacaciones, recuperamos horarios y aparece esa sensación de que ha llegado el momento de “ponerse en serio”.

Entonces llegan las prisas: quitar el pan, eliminar los hidratos, cenar únicamente ensalada, empezar a entrenar todos los días o buscar una dieta que permita perder rápidamente los kilos ganados durante el verano.

Pero hay algo mucho más importante que conseguir que la báscula baje durante unas semanas: hacer que los cambios que empiezas ahora puedan mantenerse cuando llegue octubre, Navidad o las próximas vacaciones.

Y precisamente ahí suele estar la diferencia entre hacer otra dieta más y aprender realmente a controlar el peso.

El primer error: empezar pensando únicamente en los kilos

Cuando una persona quiere adelgazar, es lógico que mire la báscula. El problema aparece cuando el peso se convierte en el único indicador del progreso.

El peso corporal incluye grasa, músculo, agua, contenido intestinal y otros tejidos. Por eso puede variar de un día a otro sin que eso signifique que hayamos ganado o perdido grasa.

El verdadero objetivo, cuando está indicado perder peso, debería orientarse principalmente hacia mejorar la composición corporal: reducir exceso de grasa intentando preservar la mayor cantidad posible de masa muscular.

Esta diferencia es especialmente importante porque durante una restricción energética no solamente podemos perder grasa; también puede reducirse la masa libre de grasa.

La evidencia reciente muestra que incorporar ejercicio de fuerza durante un programa de pérdida de peso ayuda a proteger la masa libre de grasa, favorece una mayor reducción de masa grasa y mejora la fuerza muscular.

Lo que nadie suele decirte: adelgazar y mantener el peso son dos fases diferentes

Perder peso durante unas semanas puede resultar relativamente sencillo cuando existe motivación.

Mantenerlo durante meses o años es bastante más complejo.

Las investigaciones sobre mantenimiento del peso muestran que la recuperación parcial del peso perdido es frecuente y que el acompañamiento, los cambios conductuales y las estrategias mantenidas en el tiempo pueden ayudar a mejorar los resultados

Esto nos deja una idea muy importante:

La fase de mantenimiento no empieza cuando terminas la dieta, empieza el primer día

Si para adelgazar estás haciendo algo que sabes que no podrás mantener dentro de seis meses, probablemente esa estrategia tenga fecha de caducidad.

Pregúntate:

Estas preguntas pueden ser mucho más útiles que buscar la dieta que permita adelgazar más rápido.

Comer mejor no significa comer perfecto

Otro error habitual en septiembre es querer cambiar absolutamente todo el primer lunes del mes.

Pasamos de vacaciones, comidas fuera de casa y horarios irregulares a querer llevar una alimentación perfecta de un día para otro.

Y la alimentación saludable no necesita perfección.

Necesita consistencia.

Las recomendaciones actuales de AESAN promueven un patrón alimentario en el que predominen frutas, verduras, hortalizas, legumbres y cereales integrales, acompañado de grasas saludables como el aceite de oliva y las presentes en determinados pescados, reduciendo al mismo tiempo productos con elevadas cantidades de azúcares añadidos, grasas saturadas y sal.

Pero esto no significa prohibir alimentos ni vivir permanentemente “a dieta”.

Una alimentación que permita controlar el peso tiene que dejar espacio también para la vida social, los fines de semana, los cumpleaños o una comida especial.

Porque aprender a gestionar las excepciones forma parte del tratamiento tanto como aprender qué comer de lunes a viernes.

Empieza por organizar tu entorno

Muchas veces buscamos un suplemento, un alimento especial o una estrategia nutricional complicada cuando el problema está en algo mucho más cotidiano: la improvisación.

Llegar a casa con hambre y sin saber qué cenar aumenta enormemente la probabilidad de elegir lo primero que encontramos.

Septiembre puede ser un buen momento para recuperar algunas estructuras sencillas:

Planifica las comidas principales

No necesitas preparar siete días de menús perfectos.

Tener previstas algunas comidas y cenas evita muchas decisiones impulsivas.

Recupera alimentos básicos

Verduras y hortalizas, fruta, legumbres, huevos, pescado, carnes magras cuando formen parte de la alimentación habitual, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva permiten construir comidas sencillas sin necesidad de recetas complicadas.

No llegues a las comidas con hambre extrema

La distribución de las comidas debe individualizarse, pero pasar demasiadas horas sin comer no es necesariamente una ventaja si posteriormente favorece una ingesta descontrolada.

La estrategia adecuada es aquella que puedes mantener y que te ayuda a regular mejor el hambre.

Si quieres cambiar tu cuerpo, no te olvides del músculo

Durante muchos años adelgazar se ha relacionado casi exclusivamente con comer menos y hacer ejercicio cardiovascular.

Actualmente sabemos que el entrenamiento de fuerza tiene un papel especialmente interesante durante una pérdida de peso.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 encontró que añadir ejercicio de resistencia a una intervención dietética ayudaba a preservar la masa libre de grasa y favorecía la pérdida de grasa, incluso aunque el cambio de peso total en la báscula no fuera necesariamente mayor.

Y aquí encontramos otra razón para no obsesionarnos únicamente con el peso.

Puedes estar mejorando tu composición corporal aunque la báscula avance más lentamente de lo esperado.

Las recomendaciones españolas para población adulta incluyen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, o su equivalente en actividad vigorosa, además de actividades de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana.

No tienes que hacerlo todo el primer día.

Si actualmente eres sedentario, empezar caminando más y añadir progresivamente trabajo de fuerza puede ser mucho más razonable que intentar entrenar seis días a la semana y abandonar al cabo de quince días.

El secreto menos atractivo: repetir hábitos

El mantenimiento del peso depende en buena medida de algo mucho menos llamativo: convertir determinadas decisiones en hábitos repetibles.

La investigación sobre intervenciones conductuales encuentra utilidad en estrategias como establecer objetivos concretos, realizar seguimiento, recibir retroalimentación y aprender cómo implementar los cambios en la vida cotidiana.

Controlar no significa obsesionarse

Realizar algún tipo de seguimiento puede ser útil durante un proceso de pérdida de peso.

Puede incluir el peso, medidas corporales, composición corporal, actividad física o determinados hábitos alimentarios.

Las intervenciones que incorporan automonitorización han mostrado utilidad dentro de programas de control de peso, especialmente cuando forman parte de una estrategia estructurada y personalizada.

Pero controlar no debería significar vivir pendiente de números.

Una subida puntual de peso no significa haber fracasado.

Por eso, además de la báscula, podemos valorar perímetro de cintura, masa muscular, adherencia a los hábitos….

¿Cuándo conviene solicitar una valoración profesional?

Puede resultar especialmente recomendable cuando existe obesidad, cambios importantes de peso, patologías metabólicas, medicación, dificultad repetida para mantener los resultados, pérdida importante de masa muscular o una larga historia de dietas restrictivas.

También cuando simplemente necesitas ordenar tu alimentación y no sabes por dónde empezar.

El objetivo de una valoración nutricional no debería ser únicamente entregar una dieta, sino ayudarte a comprender qué necesitas cambiar, qué merece la pena mantener y cómo adaptar esas decisiones a tu vida real.

Conclusión: esta vez no empieces una dieta, empieza un proceso

Si quieres comenzar un proceso de pérdida de peso, podemos realizar una valoración personalizada de tu alimentación, hábitos y composición corporal y establecer una estrategia adaptada a tus necesidades y objetivos, buscando no solo perder peso, sino aprender a mantener los resultados en el tiempo.

Carrito de compra
Escríbeme